No hay pasatiempo mejor que esperar la muerte de madrugada. Después de haberse masturbado y después de haber consumido el último cigarrillo de la caja. No hay cosa mejor que esperar la muerte de madrugada. No existe placer más perverso ni redituable. No hay realidad más electrizante que saberse tan agudo como los filos de una pelota. Derruido Desnudo Des-co-nectado, De iDa y De regreso. La vida no es más que un obeso corriendo detrás de un alka-seltzer.
No hay pasatiempo mejor que esperar la muerte de madrugada. Ni pasatiempo más voraz que saberse vivo con planitud de salchicha, o saberse tan implacable como los martes. Claro que hay cosas peores. Como el encontrarse masticando el himen de un cocodrilo a mitad de la mañana. El himen del último cocodrilo del castillo. Envuelto en aceite y flores. No hay pasatiempo mejor que esperar la muerte de madrugada.
Puedo rebanarme los dedos de los pies hasta desangrarme. Uno a uno. Aleatoriamente o por orden alfabético. Puedo contar desde el tres hasta octubre. Puedo ver televisión, puedo encenderla, puedo hervirla con cebollas y hasta puedo cocinarla en el microondas. Lastima que no pueda resolver crucigramas amarillos. Aun así, dentro de tanta visión tecnológica, me Lástima más saber que se sabe a qué sabe el saber que no haya pasatiempo mejor que esperar la muerte de madrugada. ¿La vida? La vida no es más que un gordo porno tratando de alcanzar una pera.
No hay pasatiempo mejor que esperar la muerte de madrugada. Robándole las pulgas a los monos, educativos, racionales. Yo como personas para mejores pasatiempos hay no. Pues soy una versión miniatura del átomo de Nagasaki. Cargo el golfo pérsico en mi manga izquierda, y nunca con aquella me masturbo. Soy una monja a blanco y negro alimentada en escala de grises. Soy un paraguas en el mar. Soy un cólico aburrido y descalcificado. Tan descalcificado que mi único pasatiempo consiste en esperar la muerte de madrugada. Con la soñada esperanza de que Madrugada llegue en helicóptero y llegue bien. Y cuando llegue espero que venga masturbada y bien vestida.
Porque yo
no tengo ni televisión
ni gato
ni cigarrillos
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