lunes, 3 de octubre de 2022

 

 

DESIDIA

 

A Javier Raya

 

La piedra que no aparté en el camino

Con la mano que intendida marcó un rastro

¿Es la misma la que toca hoy a mi puerta?

Es marismas es un puente y es sonido

¿Viene asiendo una jarra infecta de tristeza?

No es seguro que logre averiguarlo

Viene haciendo algo entre sus trapos

Serias gravas del pasado

Algo que seguro yo no entiendo

Son comedias resarcidas de miserias y de queja

Es mi mismo espejo que me alcanza

Y que llega y me pregunta

Que si he hecho algo por mi vida

Algo más que rumiar esas mismas piedras 

que dejé por el camino

Ese día y unos cuantos

En mi marcha y seguramente la de otros

¿Es la piedra que hoy te esgrimen

Las mismas que te cruzas en tu paso?

Fruto crudo de geomancias tan profundas

Fruta. Roca.

Fragua milenaria entre la que alguna

Sorda y simple hallaremos en la noche por ahí

Durmiéndonos ante el menor rastro

Ardiendo entre la turba sin quemarse

Dando y repartiendo

Siega entre el que se marcha o el que se queda

Vaya al traste este poema.




viernes, 5 de febrero de 2010

Baladas



Una vacía existencia se ha sentado

frente a un cuarto vacio

no bastan las veces que se ha forrado, que ha desvestido

e incluso no echa de menos las cosas que nadie ha perdido

hay nubes de polvo encima del gato
y no solo del gato sino también de lo que se ha atrevido a nombrarse, lo no-grato
un jarro un andar de palomas un cuarto vacio
hay espirales y hay remolinos
se abren de a pares, de a lustros, de cantos ardidos
vive dentro de sí un feroz peregrino, repleto de carne

repleto de carne
dentro de un cuarto vacío.


miércoles, 3 de febrero de 2010

..:::..::..



Bien bien bien bien, tu punto ha quedado claro. Lo has repasado tantas veces que no queda nada por resolver, es insoportable. ¿Quién es ese? que sobre un difunto el inquilino fuma. Me has cansado hasta la náusea, te has pronunciado con tus credenciales y ya que andabas por ahí redujiste el espacio de la cerveza. Fuiste herido por una gorda en bicicleta y en vez de ponerte hipocondriaco o espeluznante fuiste y te pusiste a coleccionar las matemáticas de tu dios, un dios henchido y soberano que ha demostrado estar a la altura de todos los entes impotente elocuente parapente y intermitente. Se dio por vencido predicando con el ejemplo. A estas alturas no necesitamos acciones, sino palabras.


J.A

Lucio se incorpora de un salto. Enciende la luz, posesionado por un terror repentino e inexplicable que linda en el pánico. Ve a su cuarto con ojos en los que va desvaneciendose la insoportable sensación de desconexión total. Procura amainar la respiración para que también se contengan las palpitaciones de su sangre. Calma, cucharon, se dice Lucio, para tu tren, apaga el motor... Bátiri bátiri va... Ah... Mucho mejor... No falla el cuatro por cuatro... Paseando al perrito... Que ricos, los bostezos... Cuando llegan en series largas es una chingonería... Verdadero tesoro de la humanidat...

Pensar cuando se bosteza es como hablar con la boca llena... Pendejadas plenas...

miércoles, 6 de enero de 2010

╪╪╪

Santa cruz, hecha de duraznos, líbranos del mal. Así rezaba en oraciones un viejo hasta que doce hombres de barba lo colgaron.

Colgaron un semihombre untado de cangrejos y de culpas. Tres noches con sus días; así lo soñó un tal alcibíades

Alcibíades y Virgilio conversaban. El primero aprendía a descender del infierno mientras el segundo flotaba tranquilamente hacia la nirvana.

Nirvana fue un nombre ortodoxo que concedió la serpiente emplumada a la imagen que se reflejó en el río.

Río arroyo delta mar lluvia. Según la teoría de la probabilidad, alguna vez, en algún lugar, después de unas cuantas eternidades y con el azar favoreciendo las condiciones, una persona se podrá bañar dos o hasta tres veces en el mismo río. El dilema después de estos sucesos será punto de reflexión para desertores de la higiene.

Higiene era el nombre de un durazno, que vivía en una santa cruz

No hay pasatiempo mejor que esperar la muerte de madrugada. Después de haberse masturbado y después de haber consumido el último cigarrillo de la caja. No hay cosa mejor que esperar la muerte de madrugada. No existe placer más perverso ni redituable. No hay realidad más electrizante que saberse tan agudo como los filos de una pelota. Derruido Desnudo Des-co-nectado, De iDa y De regreso. La vida no es más que un obeso corriendo detrás de un alka-seltzer.

No hay pasatiempo mejor que esperar la muerte de madrugada. Ni pasatiempo más voraz que saberse vivo con planitud de salchicha, o saberse tan implacable como los martes. Claro que hay cosas peores. Como el encontrarse masticando el himen de un cocodrilo a mitad de la mañana. El himen del último cocodrilo del castillo. Envuelto en aceite y flores. No hay pasatiempo mejor que esperar la muerte de madrugada.

Puedo rebanarme los dedos de los pies hasta desangrarme. Uno a uno. Aleatoriamente o por orden alfabético. Puedo contar desde el tres hasta octubre. Puedo ver televisión, puedo encenderla, puedo hervirla con cebollas y hasta puedo cocinarla en el microondas. Lastima que no pueda resolver crucigramas amarillos. Aun así, dentro de tanta visión tecnológica, me Lástima más saber que se sabe a qué sabe el saber que no haya pasatiempo mejor que esperar la muerte de madrugada. ¿La vida? La vida no es más que un gordo porno tratando de alcanzar una pera.

No hay pasatiempo mejor que esperar la muerte de madrugada. Robándole las pulgas a los monos, educativos, racionales. Yo como personas para mejores pasatiempos hay no. Pues soy una versión miniatura del átomo de Nagasaki. Cargo el golfo pérsico en mi manga izquierda, y nunca con aquella me masturbo. Soy una monja a blanco y negro alimentada en escala de grises. Soy un paraguas en el mar. Soy un cólico aburrido y descalcificado. Tan descalcificado que mi único pasatiempo consiste en esperar la muerte de madrugada. Con la soñada esperanza de que Madrugada llegue en helicóptero y llegue bien. Y cuando llegue espero que venga masturbada y bien vestida.

Porque yo

no tengo ni televisión

ni gato

ni cigarrillos

jueves, 26 de marzo de 2009















Observo quieto quietecito la vista que un cuarto piso me ofrece, la eterna Lucille zumba en mis narices y llena hasta lo más oscuro de estos rincones sin propiedad.




Le robo a la la caja su ultima asta sin bandera, es realmente placentero y degollador ver como el humo se va tornando humo de a sorbos pequeños en rastros de ceniza. El humo nace humo y humo vuelve a ser, arropa tantos colores en sus faldas de monóxido de carbono y, él, tan soberano, se pavonea de esas pasiones




Estos pequeños puntos que he visto por manojos en todas direcciones hoy avanzan con prisa de a uno o de a varios, de una manera absoluta los hago parte de mi y ellos sin saberlo; tan abrumados tan inocentes tan confundidos tan grises los pobrecitos.




Un sax negro reclama ahora mi atención