miércoles, 6 de enero de 2010

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Santa cruz, hecha de duraznos, líbranos del mal. Así rezaba en oraciones un viejo hasta que doce hombres de barba lo colgaron.

Colgaron un semihombre untado de cangrejos y de culpas. Tres noches con sus días; así lo soñó un tal alcibíades

Alcibíades y Virgilio conversaban. El primero aprendía a descender del infierno mientras el segundo flotaba tranquilamente hacia la nirvana.

Nirvana fue un nombre ortodoxo que concedió la serpiente emplumada a la imagen que se reflejó en el río.

Río arroyo delta mar lluvia. Según la teoría de la probabilidad, alguna vez, en algún lugar, después de unas cuantas eternidades y con el azar favoreciendo las condiciones, una persona se podrá bañar dos o hasta tres veces en el mismo río. El dilema después de estos sucesos será punto de reflexión para desertores de la higiene.

Higiene era el nombre de un durazno, que vivía en una santa cruz

No hay pasatiempo mejor que esperar la muerte de madrugada. Después de haberse masturbado y después de haber consumido el último cigarrillo de la caja. No hay cosa mejor que esperar la muerte de madrugada. No existe placer más perverso ni redituable. No hay realidad más electrizante que saberse tan agudo como los filos de una pelota. Derruido Desnudo Des-co-nectado, De iDa y De regreso. La vida no es más que un obeso corriendo detrás de un alka-seltzer.

No hay pasatiempo mejor que esperar la muerte de madrugada. Ni pasatiempo más voraz que saberse vivo con planitud de salchicha, o saberse tan implacable como los martes. Claro que hay cosas peores. Como el encontrarse masticando el himen de un cocodrilo a mitad de la mañana. El himen del último cocodrilo del castillo. Envuelto en aceite y flores. No hay pasatiempo mejor que esperar la muerte de madrugada.

Puedo rebanarme los dedos de los pies hasta desangrarme. Uno a uno. Aleatoriamente o por orden alfabético. Puedo contar desde el tres hasta octubre. Puedo ver televisión, puedo encenderla, puedo hervirla con cebollas y hasta puedo cocinarla en el microondas. Lastima que no pueda resolver crucigramas amarillos. Aun así, dentro de tanta visión tecnológica, me Lástima más saber que se sabe a qué sabe el saber que no haya pasatiempo mejor que esperar la muerte de madrugada. ¿La vida? La vida no es más que un gordo porno tratando de alcanzar una pera.

No hay pasatiempo mejor que esperar la muerte de madrugada. Robándole las pulgas a los monos, educativos, racionales. Yo como personas para mejores pasatiempos hay no. Pues soy una versión miniatura del átomo de Nagasaki. Cargo el golfo pérsico en mi manga izquierda, y nunca con aquella me masturbo. Soy una monja a blanco y negro alimentada en escala de grises. Soy un paraguas en el mar. Soy un cólico aburrido y descalcificado. Tan descalcificado que mi único pasatiempo consiste en esperar la muerte de madrugada. Con la soñada esperanza de que Madrugada llegue en helicóptero y llegue bien. Y cuando llegue espero que venga masturbada y bien vestida.

Porque yo

no tengo ni televisión

ni gato

ni cigarrillos