Lucio se incorpora de un salto. Enciende la luz, posesionado por un terror repentino e inexplicable que linda en el pánico. Ve a su cuarto con ojos en los que va desvaneciendose la insoportable sensación de desconexión total. Procura amainar la respiración para que también se contengan las palpitaciones de su sangre. Calma, cucharon, se dice Lucio, para tu tren, apaga el motor... Bátiri bátiri va... Ah... Mucho mejor... No falla el cuatro por cuatro... Paseando al perrito... Que ricos, los bostezos... Cuando llegan en series largas es una chingonería... Verdadero tesoro de la humanidat...
Pensar cuando se bosteza es como hablar con la boca llena... Pendejadas plenas...
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